¿Habéis oído hablar del Incidente del Paso Dyatlov? Pues esta misteriosa tragedia ha sido mi elección para saltar al vacío en esta nueva aventura. Se trata de un suceso ocurrido hace algo más de 60 años en la Unión Soviética, donde un equipo de 9 excursionistas perdieron la vida en los Montes Urales. Las autoridades dieron carpetazo al caso ante la imposibilidad de dar una explicación racional. Su conclusión: “Una fuerza natural insuperable» había causado las muertes. Alrededor del oscurantismo y las pistas encontradas crecieron multitud de teorías. Y que durante este tiempo convirtieron el incidente en parte del imaginario colectivo ruso.
Como joven en los 90 que esperaba ante la televisión lunes tras lunes para ver el nuevo caso de Mulder y Scully (cuando Telecinco era una cadena de televisión) intentaré exponeros el caso, la solución científica que se le dio este año con su reapertura, un poco gracias a ‘Frozen’, y las teorías, algunas dignas del agente Fox Mulder, que surgieron en estas 6 décadas.
Pero… ¡Vayamos por orden cronológico!
El 23 de Enero de 1959 diez jóvenes, en su mayoría estudiantes del Instituto Politécnico de los Urales, en Ekaterimburgo, emprendían una excursión con el objetivo de coronar la montaña Gora Otorten, en el extremo norte del óblast de Sverdlovsk, según los mapas de esa década con una altura de 1.182 metros. En esta época del año la temperatura podría descender con facilidad hasta los -30 °C. La ruta estaba clasificada como categoría III en peligrosidad, la más alta. Pero todos los componentes del grupo, liderado por Igor Dyatlov, eran experimentados alpinistas y esquiadores de fondo. Una vez coronada la cima habían pactado volver al pueblo de Vizhay y enviar un telegrama al club deportivo de la universidad, calculaban que esto sucedería sobre el 12 de Febrero, para notificar a sus familiares que la expedición se había completado con éxito.
Primero en tren hasta Ivdel y luego hasta Vizhay en camión. La expedición llegaba, el 27 de Enero, al último asentamiento antes de iniciar la escalada a pie en la montaña. Unos primeros días de excursión que como reflejaban los cuadernos y las fotografías de los jóvenes habían sido fáciles y divertidos. Al siguiente día apareció el primer traspié, Yuri Yudin abandonaba el viaje por una severa lumbalgia. Él no lo sabía, pero éste fue el último momento que vería a sus amigos con vida.
Entre el 31 de Enero y el 1 de Febrero las condiciones meteorológicas se recrudecieron y el grupo, debido a la disminución de la visibilidad, se desvió de su ruta. Decidieron detenerse y montar el campamento en el paso por el que discurrían (a la postre conocido como Paso Dyatlov) en una ladera de la montaña Jolat Siajil, nombre mansi que significa ‘Montaña Muerta’. Mal augurio.
Transcurrieron los días sin noticias de los jóvenes. Pasó el 12 de Febrero y no llegó ningún telegrama. Todavía no era preocupante para sus allegados pues en este período del año los retrasos solían ser habituales debido a la climatología.
Llegado el 20 de Febrero sin que nadie supiera nada del grupo en un período de tres semanas, las familias dieron la voz de alarma y se creó un equipo de búsqueda formado por compañeros voluntarios del Instituto Politécnico.
El 26 de Febrero el grupo de búsqueda localizó el campamento que habían instalado en la ladera. Con un primer vistazo ya se dieron cuenta que algo horrible había ocurrido pues la tienda estaba destruida y enterrada en la nieve pero sus enseres seguían allí ordenados. La tienda había sido rasgada con un cuchillo desde dentro.
Al día siguiente, siguieron el rastro que habían dejado en la nieve nueve pares de huellas colina abajo hacia unos bosques cercanos. Bajo un cedro encontraron los restos de una fogata improvisada y junto a ella los cuerpos congelados de Yuri Doroshenko y Yuri Krivonischenko. No muy lejos de allí a distintas distancias aparecieron tres cuerpos más en dirección al campamento, eran Dyatlov, Kolmogorova y Slobodin. Días más tarde encontraron los cuatro restantes (Thibeaux-Brignolles, Dubinina, Zolotaryov y Kolevatova) a 75 metros del cedro en dirección opuesta a la tienda, en la parte baja de una pequeña colina, cubiertos por 3 metros de nieve. Tras casi 2 meses de búsqueda habían localizado a todos los integrantes del grupo.
Los cuerpos hallados junto a la fogata estaban vestidos únicamente con la ropa interior. Un poco más abrigados, pero lejos de lo necesario para semejante inclemencia meteorológica, los tres siguientes. De los cuatro últimos cadáveres, tres presentaban heridas letales (múltiples contusiones, fractura de cráneo, rotura de costillas…) según el informe forense heridas similares a las que puede causar un accidente automovilístico, heridas que no podrían haber sido inflingidas por otra persona. A dos le faltaban los ojos, a una la lengua, el cuarto pese a tener la nariz rota y el cuello deformado habría muerto por hipotermia. Se detectaron también altos índices de radiación en tres de las prendas de los excursionistas. En cuanto al escenario llamaba poderosamente la atención las ramas rotas del cedro hasta una altura de casi 5 metros. Podría indicar que intentaron localizar el campamento desde la altura o que intentaban esconderse de algo o alguien.
Hasta aquí los hechos. Con todos estos indicios y pruebas, el 28 de Mayo, el jefe de la investigación presentó el ya mencionado informe final y la polémica conclusión: «La muerte de los excursionistas había sido causada por una fuerza natural que no fueron capaces de resistir». Caso cerrado, con una vaga explicación y muchos flecos sueltos.
El boca a boca convirtió el caso, los hechos y los flecos en un reguero de teorías de lo más dispares.
¿Y si los excursionistas hubieran sido atacados por los indígenas mansi? Señalados entre los primeros sospechosos. Teoría descartada porque la rasgadura de la tienda se había hecho desde dentro y no sería la reacción lógica si la expedición hubiese sido atacada por los cazadores de la tribu.
¿Una avalancha también podría ser la culpable y no haber sido un misterio tan grande, no? Cierto… pero no se encontraron evidencias ni restos de dicho fenómeno.
Por supuesto en plena Guerra Fría no faltaron las teorías sobre espías y agentes estadounidenses; las pruebas con cohetes y nubes tóxicas; e incluso alguna teoría sobre un mal viaje de algunas drogas psicotrópicas experimentales con las que se estaba ensayando para aumentar el potencial de los atletas soviéticos.
Y siendo el incidente en la montaña y rodeados de nieve… con el Yeti también se teorizó!
Pero… nos dijiste que Frozen habría ayudado a resolver el caso! ¿Como entran en escena Elsa, Anna y Olaf?
A punto de cumplirse el 60 aniversario de tal desgracia la publicación rusa Komsomolskaya Pravda inició una campaña entres sus lectores para exhumar los restos de Semyon Alekseevich Zolotaryov, uno de los excursionistas, y el resultado de las pruebas de ADN no pudo ser más sorprendente, pues no se correspondía con el de ninguno de sus familiares vivos. Más leña al fuego y más enigmas sin resolver dentro de este misterioso suceso. La maniobra publicitaria del tabloide animó a las autoridades rusas a reabrir el caso en 2019.
Johan Gaume, director de EPFL Snow and Avalanche Simulation Laboratory, se puso a investigar el suceso por cuenta propia y se reunió con Disney Animation Studios que le mostró la tecnología que emplean para la animación de ciertos tipos de nieve en Frozen. El investigador modificó en su laboratorio los datos introducidos en el software simulador y llegó a la conclusión, tras múltiples pruebas, de que la causa del incidente pudo deberse a lo que se conoce como slab avalanche. Un fenómeno atmosférico parecido a un viento que genera proyectiles de hielo que pudo haber sido el causante de las heridas y traumatismos descritos por los forenses que realizaron las autopsias. También explicaría la ausencia de desprendimientos o depósitos de grandes masas de nieve como los producidos por las avalanchas comunes. Los patrones de pisadas y los lugares donde aparecieron los cuerpos serían causados por la desorientación al huir de los proyectiles. Y sin llegar a ser la hipótesis perfecta resuelve varios de los misterios planteados durante las seis décadas transcurridas desde el incidente.
Y ¿cómo se explica la anormal radioactividad encontrada en las prendas? Pues no lo sé. Habrá que seguir atentos. Puede que en los próximos 60 años se desclasifiqué algún archivo secreto de la antigua Unión Soviética… o incluso estadounidense!






















