Al igual que cientos de miles de personas nacidas a finales de los setenta y principios de los ochenta, quien suscribe ha crecido escuchando, entre otros, a Joaquín Sabina. Rara era la vez en la que salíamos de excursión familiar en el Seat Panda sin que el bardo de la voz aguardentosa nos amenizase el trayecto con sus canciones y Viceversa. Aquellas dos o tres cintas humeaban dentro del radio cassette. En realidad a mí me gustaba mucho Sabina de niño. También me gustaban los huevos fritos, esos de puntilla crujiente y la yema tan líquida como el zumo de naranja. Por desgracia ahora es demasiado tarde, princesa. Actualmente los detesto a causa de una sobredosis vía abuela materna y envidio profundamente a los que se deleitan con ellos junto a un pedazo de pan y unas patatas fritas.
Hoy en día, viendo las cosas con perspectiva (y con la forma personal en la cual yo entiendo la música) tengo que decirlo: en mi irrelevante opinión Sabina está sobrevalorado. Lo está tanto dentro del grupo de los grandes popes cantautores (Silvio, Aute, Krahe, Serrat…) como en el conjunto de la música en general. Ya está, lo he dicho. Espero sepan perdonarme sus acólitos. Antes de ser arrojado a los perros intentaré a continuación justificar esta sentencia llena de prejuicios sobre el ubetense de nacimiento y madrileño de adopción sin salir de Andalucía.
Si me quedo en Andalucía y no voy allá donde se cruzan los caminos es simplemente porque, a pesar de ser un servidor más del norte que el Cantábrico, me parece que la antigua Bética es uno de los lugares de producción musical más ricos del mundo. Para la odiosa comparación que voy a perpetrar podría acudir al flamenco, al pop, al hip hop e incluso al jazz, pero me voy a ceñir exclusivamente al rock e incluso a sus derivadas más fuertes, porque Andalucía ha parido en estas últimas décadas una buena parte de los mejores grupos de la escena. Por eso y porque me gusta, naturalmente.
Elaborar una lista recopilando las bandas que ha parido el sur se volvería tarea ardua e interminable, pero quiero al menos mencionar a algunos precursores como Triana, Pata Negra o Medina Azahara; a mis queridos Narco y O’Funk’illo; Reincidentes; los Derby Motoreta; los malogrados Estirpe (banda excepcional que tiene un luctuoso artículo aparte que haremos mas temprano que tarde) y otros cientos hasta llegar al grupo que voy a poner de ejemplo para esta comparación que a nadie importa, pero que realmente necesito plasmar, aunque sea para la propia reafirmación de mis palabras.
Hora Zulú es una banda granadina formada alrededor del año 2000, integrada por músicos ya de prestigio en aquel momento. Quizá debería ahondar un poco en la importancia de cada uno de sus integrantes, pero nunca he sido demasiado amigo del copia y pega, así que me limitaré a hablar de ellos como un único ente y si alguien quiere más datos, Wikipedia.
En el año 2002 Hora Zulú presenta su primer álbum “Me duele la boca de decirlo”, y ya en el propio nombre de la obra se puede intuir que quizá no vaya a ser una banda al uso en la escena. El álbum peca y goza a partes iguales de una juventud rabiosa y de muchas ganas de enseñar todo lo que llevan dentro. Tiene una acogida más que buena dentro del panorama del rock y sus aledaños, y en poco tiempo está sonando en prácticamente todos los antros metaleros del país. Mezclando metal, hip hop, flamenco y una lírica poco común, los granadinos se hacen un espacio tan genuino como propio y comienzan a girar por todo el estado, haciendo de muchos temas de este álbum clásicos de la escena en pocos meses. Con los años y los siguientes álbumes el grupo madura y las composiciones adquieren más complejidad.
Con todo, para el panorama musical patrio más convencional esta banda ha pasado prácticamente desapercibida. Su calidad compositiva no tiene ni tendrá cabida en la música para masas siendo, en esta opinión que a nadie importa, muy superior a la mayoría de las cosas que te puedas encontrar por los canales habituales, especialmente sus últimos trabajos.
Reconduciendo. Si he escogido tanto a Sabina como a Hora Zulú para esta comparativa mas allá de cualquier animadversión o glosa, es porqué el primero posee esa vitola de gran poeta outsider y casi maldito cuando en realidad debemos reconocer que está mimado y consentido por los medios prácticamente desde la Mandrágora. Toda la galaxia da por sentado que sus letras son maná caído del cielo, poco menos que mandamientos del altísimo e incluso versos de Lope, cuando, sin ser malas en absoluto, no son tampoco nada tan excepcional que no puedan ser puestas en cuestión. Me sobran los motivos para ello.
Permítanme ahora que les muestre a continuación un pedacito de la calidad compositiva de Hora Zulú con un tema de su último trabajo «Miraveh».
Y será que duele al respirar
Letra de ‘Alegorías del Gran Misterio’ de Hora Zulú.
Pues el aire que sueltas cada bocanada
Ya no vuelve de nuevo a pasar
Y ese es tu pesar que se pasa en nada
No pretendas querer atrasar
El cansino avanzar de las primaveras
No hay reloj que detenga su andar
Para recordar las horas ya dadas
Y será que al final del camino
No vas a encontrar un tesoro enterrado
De saberlo hubieras disfrutado
Cada atardecer cada madrugada
No supiste si quiera apreciar
Cada tropezar cada paso andado
Y lo malo compadre es que a mi me parece
Que aquí no devuelven la entrada
Y será lo que no fue pues lo que es hoy no es lo que fuera
Que la vida no te espera y que se vuela, camarada
Y será por que ahora has vuelto a las andadas
Y te pueden las maneras
Que no das lo que antes dabas
Que no estás ya donde estabas
Que se fue otra primavera
Y será por que quieren hacernos creer
Que hay infiernos y cielos afuera
Que el retorno se hace tan eterno
A quien quiere llevar la razón por montera
Si prefieren que llegue el invierno será
Por que hay fuego junto a su morada
Y en granada se está haciendo tarde
No hay tiempo pa luegos, la vida no espera
Y será que aquí no hay después y será por eso que estás llorando
Solo es un pequeño traspiés pero ves que el sueño se está acabando
Y ahora en vez de luchar en pos de plantarte y ser hoy tu propio dueño
Te ha asaltado ese miedo atroz de que igual la vida te está matando
Y será lo que no fue pues lo que es hoy no es lo que fuera
Que la vida no te espera y que se vuela, camarada
Y será por que ahora has vuelto a las andadas
Y te pueden las maneras
Que no das lo que antes dabas
Que no estás ya donde estabas
Que se fue otra primavera
Tras el rastro de lo etéreo se despista la memoria
Dando vueltas en la noria que nos lleva al cementerio
Digo en serio que no creo pues siempre leo la misma historia
Que dios me tenga en su gloria alegorías del gran misterio
En resumidas cuentas, y antes de que nos den las diez, digamos que acabo de usar gratuitamente a Sabina como cabeza de turco como una pequeña venganza personal digna de psicoanalizar para decir, simplemente, que hay mucha gente por ahí haciendo cosas maravillosas que pasan desapercibidas para la mayoría sin tener el beneplácito y la atención de la maquinaria mediática cultural. Es una verdadera lástima no tener cien vidas para poder abarcar la increíble capacidad creativa que habita quien sabe en cuantas cavernas más allá de esta Arcadia de pacotilla. Aunque también es posible que sea mejor así para que no llegue, vida tras vida, un gilipollas sin criterio como un servidor a decir que los huevos fritos no son para tanto.
