A lo largo de una vida te vas cruzando con diferentes tipos de personas que te inspiran y/o transmiten sensaciones de todo tipo, ya sean positivas o negativas. Iban Martín es de los primeros, y de largo. Sería faltar a la verdad si afirmáramos que esta entrevista es imparcial. No lo es, porque en estos dos años el que escribe ha fraguado un aprecio sincero por este divulgador un tanto extravagante y de una afabilidad fuera de toda duda. Por eso, en este segundo aniversario de Roma Aeterna queremos charlar un rato con Iban de como ha sido esta segunda temporada y de los proyectos que se avecinan en el futuro de este catacrocker de la historia.
NM: Tenemos la sensación de que este segundo año ha sido la consolidación total del programa, por no decir un despegue hacia otra dimensión. ¿Cómo vas llevando esta nueva era?
IM: Estoy muy, muy contento de como han ido las cosas. Efectivamente ha sido un año de consolidación sobre todo a nivel de estilo, porque el primer año había mucho de comprobar por donde iba el tema, establecer una línea de como hacer las cosas. Sin embargo este segundo año he estado mucho más “disfrutón”, más suelto y más seguro, especialmente porque el respaldo de la gente me da esa seguridad. El cariño que he sentido este segundo año ha sido espectacular… no tengo palabras, no me lo esperaba. Cuando empecé esto en ningún momento me imagine que pudiéramos llegar a los dos años y mucho menos que llegásemos de este modo. Hubo un momento en que me me dije: “Oye, esto no es una cosa de pandemia. Esto tiene futuro”.
NM: Y tanto que tiene futuro, ¡que aun estamos en la República!
IM: Pues si. Nos quedan episodios muy potentes de la República. Ahora entramos en una fase en la que Roma está expandiéndose por Italia y eso le va a hacer chocar con grandes potencias de la zona, por ejemplo hemos visto ya el conflicto con los sammitas, que va a englobar tres guerras. Luego tendremos enfrentamientos con las colonias griegas, que pedirán ayuda a la gran Grecia y así llegará el desembarco en tierras Itálicas de Pirro de Piro, paisano de Olimpia, la madre de Alejandro. No podemos olvidar que estamos en la época del gran Alejandro. Sé que os gusta especialmente…
NM: Ni idea de porque lo dices, pero aquí estamos hablando de ti, así que sigamos por ese sendero. Hablabas del nivel de estilo, y otra cosa que has elevado a otro plano mucho más «pro” es la promoción. Hubo algo de cachondeo con eso en los comentarios del podcast. Háblanos un poco del tema.
IM: Es cierto, pero honestamente he de confesar que me cuesta un poco hablar de eso, ya sabes: “es triste pedir, pero más triste es robar”. Aunque la realidad es que no estoy rogando, estoy ofreciendo un servicio. Tengo que cambiar el chip de que estoy pidiendo una limosnita. No. Yo estoy ofreciendo un servicio que si crees que merece la pena, si valoras mi trabajo y te gusta ¿porqué no tener la posibilidad de pagar un poco por ello? Yo personalmente como consumidor también pago canales de Youtube y otros podcast que creo que su contenido vale la pena y decido apoyar a sus creadores.
NM: Es comprensible, pero los que paguemos tendremos cosillas romanas extra, supongo…
IM: Por supuesto. Estoy implementando estrategias para premiar a la gente que apoya a Roma Aeterna económicamente: capítulos anticipados y contenido premium extra. Eso sí, que no afecte a la narrativa del Podcast, porque el objetivo del programa desde el principio es que sea gratis, pero si puedo dar cosas de valor añadido para la gente que paga eso es positivo. Por ejemplo, las clases que estoy dando en el curso de la UB las quiero transformar en algo semejante a una serie, en exclusiva para la Guardia Pretoriana que paga mensualmente en Ivoox.
NM: ¡Es cierto! ¡Las clases de la UB! ¿Pero cómo llegas a dar un curso en una universidad!
IM: Pues mira, fue una sorpresa, la verdad. Me llegó un mail remitido por el creador de contenidos de la universidad sobre la posibilidad de que pudiera impartir en un curso un tema a mi elección de la historia de Roma. Fue algo que me motivó desde el primer momento, me pareció algo muy bonito. Estuve pensando, lo debatimos y acordamos hacer un curso sobre el conflicto entre patricios y plebeyos. Son diez clases de dos horas cada una, y me lo estoy pasando genial, es una experiencia fantástica, porque me está permitiendo volver a estar cara a cara con la gente tras la pandemia. Me dieron la opción de hacerlo online, pero preferí hacerlo presencial porque necesitaba volver a sentir la humanidad post pandemia, necesitaba ese contacto humano tan importante. Aparte me viene genial para practicar la oratoria ante el público y, además, nos lo pasamos de miedo. Estaremos hasta la última semana de Junio, pero ya lo estoy echando de menos.
NM: Vamos un poco al plano personal: en las últimas semanas has sufrido un proceso que, los que te escuchamos asiduamente, sabemos que te ha afectado. ¿Hasta que punto influyen los temas personales en las grabaciones? ¿Eres capaz de abstraerte?
IM: Uffff (resopla) es bastante complicado. A veces a uno le entra la flojera. Evidentemente intento que no me afecte, que no se note, pero también es cierto que mi estado de ánimo forma parte de la propia narrativa del podcast. Roma Aeterna es un programa de historia, pero al mismo tiempo es algo muy personal. Desde el primer momento he apostado por poner mi alma en esto y es imposible que no se palpe como estoy anímicamente ese día. No me avergüenza decir que aún me está costando salir del bajón, y eso que tengo claro que todos somos un excel, números en una tabla, pero después de ocho años que te echen así ha sido un revés bastante potente, porque soy una persona que se compromete con todo lo que hace. Pero bueno, ya estoy asomando la cabecita y en eso el podcast me está ayudando un montón.
NM: O sea, que el programa también es una herramienta de auto ayuda…
IM: Desde luego. Roma Aeterna es muchísimo más que un trabajo. Es un refugio. Soy yo mismo. No es un papel que interpreto ni un guion recitado. Y creo que a la gente le gusta y lo agradece. Es parte del sello personal del podcast.
NM: Y a nivel técnico… ¿eres el mismo Iban de hace dos años?
IM: Claro que no. Por ejemplo en la locución me siento mas a gusto que nunca. Noto mucho la evolución en este aspecto, me siento mas suelto, me explayo más. Es una cosa que me hace sentirme muy orgulloso, porque gracias a esta mejoría vocal he podido conocerme mejor cuando me edito. Yo lo que hacía, sin percatarme, era pronunciar palabras muy seguidas. Esto después, a la hora de editar, me dificultaba mucho el trabajo. No había pausas para poder trabajar, cortar, pegar o volver a grabar algo. Ahora la edición ha mejorado mucho a base de ir probando cositas. Si te paras a escuchar todos los programas, notarás saltos de calidad bruscos gracias a estas pruebas. Siempre tengo curiosidad por probar cosas nuevas y siempre escucho a los que saben. Por ejemplo, cuando conocí a Andreu Buenafuente y charlamos un rato me dijo: “Tú dale a la música sin miedo, sube el volumen, que a veces parece que hay una pausa, como que te callas, y es por que la música no sube del todo” Por eso en estos últimos programas estoy subiendo la música a saco. Si os explota la oreja es por gentileza del señor Andreu Buenafuente (risas).
NM: Hablemos ahora de los quirites, o ya de los “Aeterners”. Recordemos la famosa frase del señor Lobo en Pulp Fitcion y no empecemos a… pero tengo la impresión de que en torno al podcast se está formando una comunidad muy, muy importante.
IM: Totalmente, la comunidad que se está formando es algo maravilloso y lo estoy empezando a notar de forma personal. Fue abrir el canal de Telegram y en pocas horas éramos más de doscientas personas. O cuando salí de la primera clase de la UB y una oyente que no se había podido apuntar estaba esperándome en recepción solamente para saludarme. Me hizo una ilusión tremenda. En otra ocasión estuve en un festival de recreación romana, y unos oyentes me reconocieron vinieron a saludarme, nos dimos unos abrazos… Todo esto es algo que me hace súper feliz. Sé que suena a tópico, pero somos casi una familia. Lo que se está sucediendo en torno a Roma Aeterna es algo que no vi venir, pero todo ha fluido en esa dirección y estoy convencido de que es lo que hace que el podcast evolucione. Vale que yo soy la persona que habla, pero sin la gente que estáis detrás es imposible que llegue a más, y si alguna vez evoluciona a algo mayor será siempre gracias al cariño y el apoyo de la gente; a los correos, a los mensajes; a los profesionales de la historia que me animan a seguir… A veces me cuesta leer los correos porque no estaba acostumbrado a recibir esos elogios. Estoy intentando acostumbrarme, pero nunca lo normalizaré porque hay que ser feliz y estar agradecido por el cariño que te brinda la gente. Estoy encantado.

Parece que le cuesta hablar será, mas que nada, porque esta entrevista la estamos haciendo mientras Iban da uno de sus famosos paseos matutinos; “Si me notas un poco más ahogado es que ahora subo una cuesta y voy un poco más comprometido con mi respiración”, me dice, “Nueve kilómetros llevo ya” mientras se parte. Son las 09:30 de la mañana.
NM: ¡La virgen! ¡Estás enganchado!
IM: Un poco sí, pero me ayuda a pensar. Estos paseos me dan la vida, me reordenan la mente y estoy ahí pensando como hacer las cosas, como encarar los problemas. Es una terapia mental conmigo mismo. Es más, muchos programas de Roma Aeterna han salido de estos paseos, de estar en casa con una acumulación de documentación que me ahoga y al día siguiente dar un paseo y visualizar el programa a cada paso. Lo ordeno mentalmente y ya todo va rodado.
NM: La gente no lo sabe, pero con Nueva Macedonia (siendo nosotros nada) colaboras siempre que te lo pedimos y, tengo la sensación, de que como nosotros hay docenas y docenas de personas que te piden ayuda o colaboraciones.
IM: La verdad es que sí, y me encanta, pero a veces no me da la vida y tengo que priorizar un poco que cosas hacer, porque estoy ahora metido a tope con los planes para intentar monetizar esto sin llegar a ser una rata. No quiero ser como algunos programas que intentan recortar contenido para obligar a sus oyentes a pagar. Quiero evitar eso a toda costa siempre que sea posible. Si un día llega una empresa de este sector y me dice “oye, vamos a trabajar juntos, queremos este canal de pago” yo haría otro podcast distinto. Roma Aeterna siempre va a ser ese proyecto bonito, esa criatura primordial. No me gustaría convertirla en un canal exclusivamente de pago, le tengo demasiado cariño y no quiero que una posible monetización implique la perdida de oyentes. No todo el mundo puede pagar una plataforma. Yo ahora mismo estoy en paro, como mucha otra gente que esta jodida, y no quiero que se pierdan este programa si durante una hora les ayuda a sobrellevar esa carga.
NM: ¿Y qué pasa con el Descampao? ¿No te vamos a volver a escuchar con Sergio?
IM: Pues fíjate, parece que esté preparado, pero cuando publiquéis esto es más que probable que tengamos el nuevo programa ya grabado: el especial de Buster Keaton. Keaton es un actor que, aun habiendo pasado cien años desde que filmó sus películas más populares, te descojonas igualmente. Es un personaje que me apasiona y he disfrutado conociéndolo mucho mejor a la hora de investigar y documentarme para este programa. Es un actor que, a pesar de ser muy famoso, cayó en una especie de olvido y es de justicia recuperarlo y ponerlo en el lugar que se merece: el de maestro de la comedia, del Slapstick y del cine. Mucho de lo que hizo continúa haciéndose hoy en día. Sentó cátedra y ayudó crear el cine tal cual lo conocemos actualmente. Si todo va como debe, el día ocho de Junio lo tendréis disponible ya para disfrutar.
NM: Pues no sé si habréis ganado por la mano a otro famoso podcast que llevan cuatro chavales que escriben cositas… pero bueno, es una simple intuición sin fundamento. (Asombrosamente, esa intuición se convirtió en realidad pocos días después sin ser quien escribe ningún oráculo, lo juro.) ¿Qué podemos esperar esta tercera temporada de Roma Aeterna?
IM : Pues mira, para empezar, hoy mismo, por el aniversario del podcast he lanzado el merchandising de Roma Aeterna a través de la Tostadora. Tenemos un apartado en la Web en donde te puedes comprar camisetas, tazas, mochilas… para el que quiera luzca con orgullo en el pecho el distintivo del programa o se beba un chupito de garum en un taza de Roma Aeterna. La verdad es que me hace muchísima ilusión.

NM: No, si verás que al final te vas a forrar… pero vamos, que me refería al contenido del podcast.
IM: Lo sé, pero las primicias hay que darlas. A nivel de contenido este año Roma dice «aquí estoy yo» y da un puñetazo en la mesa para convertirse en la gran dominadora de Italia. Ya estamos con las guerras samnitas y se avecinan las guerras púnicas en el horizonte. Habrá batallas interesantes y épicas de verdad. Me gustaría también que este año fuera el año de consolidación de las «Charlas a la Romana». Es una sección que está gustando mucho y para mí es un placer que los profesionales de la historia, ya sean arqueólogos, escritores, profesores… nos puedan hablar de sus trabajos e investigaciones. Es algo terriblemente interesante que me gustaría potenciar.

NM: Se acerca el final del paseo, así que vamos recogiendo. ¿Te atreves a contarnos un sueño para el futuro? ¿Un libro, quizá?
IM: Un sueño… mmm. No es mala pregunta, en realidad, porque más allá de monetizaciones, Patreons y otras cosas para poder comer, mi anhelo realmente no es la fama y la fortuna. Un libro estaría bien, por supuesto, pero lo que desearía en realidad es que Roma Aeterna sea mi puerta de acceso a un programa de radio. Amo la radio y mi sueño, como tal, sería emular a uno de mis grandes ídolos, mi referente en la adolescencia : Juan Antonio Cebrián. Hacer algo parecido a los “Pasajes de la historia” de Cebrián en la radio y acompañar a la gente en su día a día, estar ahí, sería mi gran sueño. Sin duda, lo firmo ya, donde haga falta. ¡Dame una servilleta!
Nos despedimos con la garantía de que le seguiremos dando la turra; enviándole textos para que nos haga el control de calidad; siguiendo sus tontadas en Twitter y sobre todo, acurrucándolo en la mesilla para que nos cuente mas cositas romanas al oído. Ojalá no le haga mucho caso a Buenafuente y no se pase tanto con el volumen.
