Hablaba hace unas cuantas semanas, antes del parón estival, de los motores de búsqueda digitales y, de nuevo, tengo que reconocer que estos engendros del demonio han sabido llevarme hacia una senda desconocida para mí hasta el momento, una senda perturbadora, divertida y delirante. Tengo claro que esta gente no van a ser mi grupo de cabecera, pero las risas que me han regalado y las pajas mentales que me he montado el día que los encontré son dignas de esta breve mención.
De pura casualidad, como siempre, el viento en las velas me llevó a un video titulado “Canción Inofensiva”. Un primer vistazo fue suficiente para ver que ahí había, o bien mucho ingenio y amigos con amplios conocimientos audiovisuales, o bien bastante pasta para invertir. Probablemente, pensé, un compendio de ambas cosas. El caso es que, en un video con aires de biopic tan impecable como divertido, la banda te pone rápido en contexto de lo que fueron sus últimos cinco años en la música: al parecer, básicamente nada que no fuese perversión y desenfreno. En un momento me vi atrapado en un universo del que deseaba conocer mucho más todavía, así que mande varios mensajes a algunos colegas.
No podía ser que, ni mis amigos más duchos en música ni yo mismo, desconociéramos todos a la vez la existencia de esta banda tan, digamos, peculiar, y esto hizo volar mi calenturienta e ingenua imaginación hasta el punto de pensar si este proyecto sería la obra de una mente privilegiada del marketing para terminarme vendiendo cualquier serie, película o mierda indeterminada pero por lo visto no. En realidad existen desde hace al menos cinco años, se llaman “Tu madre es puta” (Coldplay ya estaba cogido y Sober les parecía un poco gay) y no sabría definir con exactitud lo que hacen más allá de inventarme el término “Punk marrullero con cierto aire indie”. Lo que de verdad tienen a su alrededor es una amplia mitología forjada a través de falsas entrevistas, falsos documentales (con mucha colaboración de famosete) y pequeños videos, todo muy divertido, y cierta incógnita de quienes son realmente las personas que se disfrazan bajo los personajes de la cantante perturbada Mónica Flema; el guitarrista portugués Thiago da Souza; el baterista en silla de ruedas Klaus Von Hellman y el bajista de Pereza que sustituye al británico Jonh Matanghi. Aunque, en algún caso, parece que el enigma languidece. Dicen que hay que buscar por el noroeste peninsular aunque, personalmente, yo prefiero el misterio.

En la historia de la banda se habla de que su primer disco lo petó en 1995, pero es otra de las leyendas de la amplia variedad que nos podemos encontrar en su supuesta biografía. Ese disco (“Nunca debí hacerle un fisting a mi abuelo”, XD) no aparece por ninguna parte, lo que se antoja bastante normal, porque me atrevo a suponer que tendrían alrededor de quince años en el 95. El caso es que ahora hablan de una hipotética remasterización de aquel álbum. En fin, lo que está claro es que en su primera aparición realmente documentada con el disco “Ensalada de coño” (tal cual), allá por el 2016, la banda enganchó ya a un numero aceptable de acólitos. Pero parece que este nuevo trabajo “No es un disco, es un EP” ha llegado muchísimo más lejos en pocos meses. Y no es para menos, porque la producción en el estudio de este trabajo está muy currada. Tanto el video de “Canción inofensiva” como la pista de audio están muy pulidos y son realmente efectivos y poderosos, cosa que tiene mucho mérito, pues el tema tiene apenas ocho acordes en total. No es que tenga mucha importancia el numero de acordes de un tema, hay bodrios infumables con acordes a docenas, pero a mi entender la banda no se recrea en el virtuosismo musical, no. Lo suyo es la provocación a todos los niveles de un modo absolutamente premeditado, no dejar títere con cabeza y explorar ese debate tan manido sobre “los límites del humor”, en el que algún (supuesto) miembro tiene sobrada experiencia.
Hay quien dice que la banda en directo pierde, pero eso hay que verlo y valorarlo de cuerpo presente. Además, un espectáculo va más allá de la estricta ejecución musical (véanse, por ejemplo, el mojón gigante que eran el 90% de los grupos de la movida madrileña).
Actualmente Tu Madre es Puta están con una gira en la que se pasarán entre otros sitios, por Vigo y Compostela, así que es posible que nos personemos en el lugar para comprobar hasta que punto esto es una banda, un experimento o, como ellos mismos dicen, una casa ardiendo.
